EXPOROCK FESTIVAL 2026

  • Expocoruña (A Coruña)
  • JUANPA AMENEIROS
  • 14/03/2026
  • JUANPA AMENEIROS

Hay días en los que uno entra a un festival con curiosidad… y sale con la sensación de haber vivido algo que merece repetirse. Eso fue exactamente lo que pasó con la primera edición del Exporock en Expocoruña. Un evento nuevo, con muchas ganas detrás, que desde el principio dejó claro que venía a sumar dentro de la agenda rockera de la ciudad.

Las primeras ediciones siempre tienen algo especial. Ese punto de curiosidad por ver si la cosa funcionará, si el ambiente acompañará y si la propuesta terminará cuajando. Y lo cierto es que este Exporock arrancó con muy buenas sensaciones.

La jornada comenzaba con una congregación motera que partía desde un lugar tan emblemático como la Torre de Hércules, recorriendo la ciudad hasta llegar al recinto. Una llegada perfecta para una cita que quería respirar cultura rock por todos lados.

Ya dentro, el montaje era bastante completo: foodtrucks, puestos y tiendas relacionadas con la cultura rock, espacios para DJ, zonas para curiosear… y una gran alfombra roja que guiaba la entrada hacia el espacio donde se celebrarían los conciertos. Todo muy bien organizado, con un personal majísimo y muy eficiente.

AGORAPHOBIA: ENERGÍA DESDE EL MINUTO UNO

Los conciertos de mediodía arrancaban con Agoraphobia, y para mí fue una de las alegrías del día. Tengo la suerte de conocerlas desde prácticamente sus inicios, y ver su evolución con el paso de los años es una gozada.

Lo demostraron con un concierto energético, sólido y bastante hipnótico. A pesar de la hora temprana, engancharon al público desde el principio. Sonaron potentes, seguras y con ese carácter tan suyo que mezcla nervio y actitud.

TALCO: SKA COMBATIVO Y FIESTA ASEGURADA

Llegaban Talco, los italianos, que hicieron exactamente lo que se esperaba de ellos: convertir el reciento en una fiesta.

Su mezcla de ska, punk y espíritu reivindicativo funciona siempre en directo. Ritmos rápidos, coros que se pegan enseguida y una energía contagiosa que no entiende de idiomas. Los seguidores del género lo disfrutaron muchísimo y el ambiente se volvió festivo en cuestión de minutos.

CICLONAUTAS: ROCK ÁSPERO Y CON PERSONALIDAD

Tras el parón de la tarde arrancaba el segundo bloque con Ciclonautas, que ofrecieron un concierto más que solvente.

Hace tiempo que el trío me parece una banda muy interesante dentro del panorama estatal. Su rock and roll tiene ese punto rasposo, casi de lija, que consigue separarse bastante del típico rock kalimotxero de barra de bar. Hay más intención, más personalidad y más matices. Un buen directo que dejó la sala lista para lo que venía después.

EL DROGAS: HISTORIA VIVA DEL ROCK ESTATAL

Y entonces llegó El Drogas. Nada más y nada menos que una de las grandes figuras del rock estatal, y vino a demostrar por qué.

El concierto fue directamente un recital.

Tengo que agradecer especialmente que gran parte del repertorio estuviera formado por temas de Barricada, porque fue como volver de golpe a mis quince años. Aquellas canciones que entonces sonaban sin parar volvieron a aparecer, y claro… uno no puede evitar dejarse la garganta.

La presencia de Enrique Villarreal en el escenario engancha por sí sola, pero además la banda funciona como un reloj. Fue imposible no cantar “Okupación”, “En blanco y negro” y tantos otros himnos. Incluso hubo tiempo para un “Frío” de Alarma que cayó como un regalo inesperado.

M-CLAN: UN RESPIRO PERSONAL

Después de semejante subidón llegaba el turno de M-Clan.

Aquí tengo que reconocer que es una banda que personalmente no me interesa demasiado. Nunca podría dudar de su calidad —ni mucho menos—, pero capta más mi atención el proyecto en solitario de Tarque, que conecta más con ese espíritu de rock sureño de los primeros discos de M-Clan, antes de que el sonido de la banda se instalara definitivamente en terrenos de radiofórmula.

Eso sí, el público estaba totalmente entregado, y el concierto funcionó muy bien. Para mí fue más bien un pequeño descanso antes del siguiente asalto. Y también está bien: no todo puede gustarte igual.

SOZIEDAD ALKOHOLIKA: INTENSIDAD Y RABIA

Turno del que para mí, era el verdadero cabeza de cartel de la noche: Soziedad Alkoholika.

Y como siempre, no fallaron.

Rabia, energía y un repertorio demoledor. Para mí además fue una sorpresa descubrir al nuevo batería, Mikel Gómez, que encajó perfectamente en el engranaje del grupo.

El setlist fue una auténtica apisonadora: “Alienado”, “Control de masas”, “Palomas y buitres”, “Ratas”… temas nuevos y clásicos mezclados en una descarga brutal. Mención especial para “Cuando nada vale nada”, uno de mis favoritos, y para “Nos vimos en Berlín”, que hoy suena más necesario que nunca.

Pogo, intensidad y un recinto completamente entregado. Gracias por tanto, SA.

OBÚS: CIERRE CLÁSICO PARA LA NOCHE

Para cerrar el evento llegaban Obús, un nombre histórico del heavy estatal.

No era el concierto que más esperaba, pero lo cierto es que funcionó bastante bien. Fortu sigue siendo puro espectáculo, y Paco Laguna continúa demostrando por qué fue uno de los primeros guitar heroes del país.

Clásicos como “La raya” o “Que te jodan” hicieron las delicias del público más ochentero y pusieron el broche final a la jornada.

En general, una gran velada. Buen sonido, ambiente estupendo y una organización muy cuidada para ser una primera edición.

Quizá, por poner un pequeño “pero”, eché en falta alguna colaboración entre bandas. En un cartel donde varios artistas comparten escena e incluso historial conjunto, habría sido interesante ver algún cruce inesperado sobre el escenario. Es el tipo de momento que suele quedarse grabado en la memoria de un festival.

Aun así, el resultado fue más que positivo, ojalá sea la primera de muchas.

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