• Director: Ben Leonberg
  • Guión: Alex Cannon, Ben Leonberg
  • Fotografía: Ben Leonberg
  • Reparto: Indy, Shane Jensen, Arielle Friedman, Larry Fressender, Stuart Rulin.
  • Año: 2025

Good Boy, de Ben Leonberg, se erige como una rareza tan modesta como fascinante dentro del cine de terror reciente. Su mayor golpe de efecto —y no es menor— es convertir a un perro en el auténtico protagonista del relato, una decisión tan arriesgada como original que redefine por completo el punto de vista desde el que se construye el miedo. La película demuestra una capacidad notable para sugerir y mostrar sin necesidad de subrayados, confiando en la mirada, el instinto y la percepción del animal como vehículo narrativo.

Resulta especialmente curioso —y revelador— comprobar hasta qué punto el espectador puede llegar a empatizar más con el can que con los propios personajes humanos. Leonberg juega con esa identificación primaria, casi automática, y la utiliza para reforzar la tensión y la inquietud, recordándonos que a veces la conexión emocional más pura en pantalla no pasa por el lenguaje ni por la psicología verbalizada.

Pese a tratarse de una producción claramente low cost, la ambientación está muy lograda. El uso del espacio, la luz y el fuera de campo construyen una atmósfera opresiva y eficaz, que compensa con inteligencia la falta de grandes medios. Bajo esa superficie austera late además una metáfora sugerente, abierta a múltiples lecturas, que añade una capa de profundidad inesperada al conjunto.

Hitchcock advertía que nunca debía rodarse con niños ni animales, y Good Boy parece empeñada en llevarle la contraria. Solo por esa proeza formal ya merece atención. Es cierto que la película no inventa nada nuevo en términos argumentales; su verdadera novedad reside en el modo de contar, en el enfoque, en la elección del punto de vista. Y eso, en cine, no es poca cosa.

Good Boy es una pequeña delicia que no necesita justificar nada más: se disfruta, se aprecia su honestidad y se agradece su singularidad sin necesidad de buscarle lecturas forzadas ni grandes discursos.

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