REVIEW 1000MODS – CHEAT DEATH –

Debajo de nosotros… algo se cuece

Cuando conoces a 1000mods, lo primero que se piensa es algo así como, “cómo mola, tengo que recomendarlo… Espera y ¿cómo lo digo?” Yo solucioné primero con Milmods (y al carajo). Luego ya, cuando me quería dar de entendida, evolucioné a Hundredmods, que corregí rápidamente (tengo el B2) a Thousandmods (y tan a gustito me quedé).

Tiempo después me enteré que es un juego de palabras en griego, con el nombre del pueblo en el que se conocieron. Mil en griego se pronuncia chillia, y se conocieron en Chiliomodi. Y lo importante de esto, no es la didáctica (al enterarme de eso volví a mi Milmods, y al carajo), si no indicar que, nacieron como un fenómeno local. Y eso se nota en la falta de pretensiones, (ese mal del momento con el que nos toca lidiar) en cada una de sus canciones, y en su nombre impronunciable fuera de Grecia.
Cheat Death, es el quinto disco, desde el lanzamiento de Super Van Vacation en 2011. Ya habían publicado sencillos antes, como el muy recomendable Liquid Sleep, pero con este primer disco ya se nota que te encuentras ante música de alta calidad. Y alta calidad son miles de personas tarareando la melodía de una de tus canciones sin poder contenerse. Surge de forma natural, espontánea, sin forzarlo… esa base local, que funciona de forma universal, y te escribe un himno sin pretenderlo.

Pero volvamos a Cheat Death. Lo primero que nos encontramos es Overthrown, casi 8 minutos de canción que se hacen cortos, el ritmo se complementa entre partes pegadizas y otras impredecibles, retomando la línea del Super Van, pero con un toque mas desértico, mayor pesadez por momentos. En otras canciones, nos encontramos con una base rítmica mas potente, como en Götzen Hammer que tiene un comienzo muy interesante, tocando un semantron, un instrumento que usan los monjes ortodoxos para indicar que comienza un nuevo día, y continúa de una manera impredecible. Misery, es una canción que te exige un poco de paciencia, tiene un comienzo y desarrollo de “buah, coñazo”, te exige esperar, y atar cabos con el final, y sí es cierto que es difícil exigirle al público actual, sólo queremos que nos dean, y ahí se nota esa falta de pretensiones: “compra si quieres, yo no te voy a vender nada”. Y para exigir mas todavía, Bluebird. Es reconfortante encontrar grupos que no toman a su público, sólo, como consumidores. La canción que da nombre al album, Cheat Death, es bailonga a morir. A ver qué ser sin alma, es capaz de oírla sin darle, aunque sea un poco, a la cabeza, o escuchar la letra, y decirse “eso es la definición de amor mas sencilla y completa que existe, y quien lo ha vivido, lo sabe”. Grey, Green Blues… es larga, y… se hace larga, pero de nuevo, la sorpresa está al final.

El conjunto resultante es fresco, heterogéneo y, reconfortantemente, honesto. Como esa definición de amor que dimos: sencillo y completo.

Recordemos que, este disco se ha grabado con una guitarra menos ya que, Giannis abandonó la formación. De todas formas, Dani (voz/bajo), George (guitarra) y Labros (batería) hacen que no falte nada. Veremos, el 16 de marzo, en la Sala Nazca (Madrid), si es directo son capaces de dar la misma sensación en directo.

Como conclusión, tenemos un discazo, de un grupo de impacto internacional, con un nombre ininteligible fuera de Grecia. Como si no pensaran llegar a salir de Chiliomodi. Me parece importante insistir, en este punto, en el hecho de que, la MÚSICA, así, con mayúsculas, nace en las salas de tu barrio. Se reproduce y va a morir en otros lados, ya hablaremos del fenómeno macrofestipryca. Que los MÚSICOS, así, con mayúsculas, no pretenden vender, pero si venden… bien. Y, que deberíamos decir con la misma hinchazón de diafragma: “me he gastado 200 pavazos en ver a MetallicaAC/DC…etc”, que me he gastado 10 en ver, a Wisdom, Nashgul, Ruinas, Sandford, Kurwa



  • Texto: Raquel Ríos
Volver arriba