Donde el sonido se vuelve paisaje
Hay discos que se escuchan. Y hay discos que te absorben.
Through Zero, el nuevo trabajo de Elder, pertenece a los segundos. Desde el primer instante, la música abre una grieta y te invita a cruzarla. No hay necesidad de entender hacia dónde conduce. Basta con dejarse llevar.
Las composiciones de Elder alcanzan aquí un nivel de preciosidad, hipnotismo y detalle difícil de explicar. Cada guitarra parece esconder otra guitarra, cada textura abre una nueva profundidad y cada cambio de ritmo modifica ligeramente el paisaje. Todo está en movimiento, pero nada parece precipitado.
Es música que respira.
Capture/Release resume buena parte de esa magia. Las guitarras avanzan entre sintetizadores, el ritmo empuja y las capas se superponen hasta construir una especie de vértigo sereno. La canción crece sin necesidad de levantar la voz. Simplemente te va envolviendo.
Y entonces llega Through Zero.
Aquí Elder parece perder definitivamente la noción de arriba y abajo. La canción se despliega lentamente, atraviesa distintos estados y convierte sus casi diez minutos en un espacio suspendido. No sabes exactamente cuándo has entrado, ni tampoco cuándo vas a salir.
Quizá porque Through Zero no parece un disco construido para llegar a ninguna parte.
Parece construido para permanecer.
En Strata y Sight Unseen aparece, además, el equilibrio perfecto. Psicodelia, progresivo, heavy rock, electrónica, atmósferas espaciales… todo convive con una naturalidad casi imposible. No hay fronteras entre los estilos porque Elder ha conseguido que dejen de importar.
Solo queda el viaje.
Y en ese viaje hay momentos de una belleza extraordinaria. Pasajes que se abren lentamente, melodías que aparecen cuando menos las esperas, guitarras que parecen flotar sobre una base rítmica que nunca deja de avanzar.
La complejidad está ahí, pero nunca pesa.
Ese es quizá el gran triunfo de Through Zero: conseguir que algo tan minuciosamente construido se sienta tan libre.
Elder no te pide atención.
Te pide que cierres los ojos.
Y cuando los vuelves a abrir, ya estás en otro lugar.
