• Director: Zach Cregger
  • Guión: Zach Cregger, Shay Hatten
  • Fotografía: Dariusz Wolski
  • Reparto: Austin Abrams, Paul Walter Hauser, Zach Cherry, Kali Reis, Johnno Wilson
  • Año: 2026

Zach Cregger parece haber entendido algo que a mí me parece fundamental para llevar Resident Evil al cine: no hace falta convertir a su protagonista en un héroe de acción indestructible. De hecho, funciona muchísimo mejor cuando hacemos todo lo contrario.

Aquí tenemos a uno de esos protagonistas patosos que, casi sin darte cuenta, consiguen generar una enorme empatía. Austin Abrams defiende muy bien a un personaje que tiene algo de inocente y algo de gamberro, y precisamente esa combinación hace que quieras acompañarlo durante toda la película.

Me ha encantado la mezcla de violencia explícita y humor negro. Cregger no parece tener demasiado interés en contenerse cuando toca repartir sangre, pero tampoco en renunciar a esos momentos absurdos que consiguen que estés disfrutando incluso cuando todo se está yendo al carajo.

A destacar también la fotografía. Hay imágenes realmente impactantes y, sobre todo, una manera de construir determinados momentos que consigue recuperar ese espíritu de los videojuegos sin caer constantemente en el homenaje evidente. De repente aparece uno de esos detalles, una situación o una referencia que te recuerda dónde estás y, cuando menos te lo esperas, ahí está Resident Evil otra vez.

Y creo que ahí está precisamente una de las grandes diferencias con la saga cinematográfica anterior. Aquellas películas apostaban mucho más por la figura del héroe de acción, mientras que aquí el protagonista tiene algo mucho más cercano y reconocible. No es el tipo más duro de la habitación. Probablemente sea todo lo contrario. Y eso hace que la película resulte mucho más divertida.

A mí, desde luego, me ha funcionado muchísimo mejor esta fórmula. Resident Evil consigue ser violenta, absurda, divertida y bastante más cercana al espíritu que asocio con los videojuegos. Pero, sobre todo, consigue que pases un rato realmente cojonudo delante de la pantalla.

Y para mí, cuando una película consigue eso, ya tiene buena parte del trabajo hecho.

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