MEPHISTOFELES + SOMBRA + ACID BLIZZARD

  • Lata de Zinc (Oviedo)
  • JUANPA AMENEIROS
  • 14/11/2025
  • JUANPA AMENEIROS

El pasado viernes 14 de noviembre, Oviedo vivió una de esas tardes-noches que recuerdan por qué seguimos haciendo kilómetros para meternos en salas. Los amigos del Bergidoom Fest y del Stone Fest unieron fuerzas para montar una velada que, pese a su naturaleza totalmente underground, acabó con un lleno absoluto. Y eso, hoy en día, es una alegría inmensa.

Para rematar, el lugar era perfecto: La Lata de Zinc, un espacio que no conocíamos pero que conquista desde el primer pie dentro. Ambiente alternativo, cálido, con personalidad y el tipo de estética que hace que un concierto así tenga sentido. Todo acompañaba, incluida la atmósfera lisérgica que lograron los artistas invitados encargados de las proyecciones psicodélicas con animación de líquidos: un viaje visual continuo que elevó cada bolo un par de niveles más arriba.



Los primeros en abrir fuego fueron los ovetenses Acid Blizzard. Y vaya arranque.

Riffs grandes, envolventes, de esos que te agarran por la cintura. Una base rítmica sólida como un muro y un cantante carismático, que no tardó nada en ganarse a la sala. Su rock psicodélico tiene ese punto de desvarío elegante que funciona de maravilla, y en varios tramos recordaron a unos The Doors reencarnados en era stoner. Buenísimas vibraciones, potencia sin excesos, sensaciones de jam perpetua… Un inicio de lujo.



El segundo turno fue para Sombra, también de Oviedo, y aquí el ambiente cambió por completo. De repente, todo se volvió grave, ritualístico, denso. Un doom profundo y contundente, trabajado al milímetro.

La voz y el bajo de Borja son el corazón absoluto del proyecto, un sello propio imposible de confundir y a ello se suma una batería que lleva cada tema a la energía exacta, con una calma poderosa, marcando intensidades sin romper nunca la atmósfera.

El detalle estrella de la noche fue la guitarra: el guitarrista titular no pudo asistir y lo sustituyó Óscar, de Wet Cactus, quien —según contaron— se aprendió el setlist en dos días. Lo más sorprendente es que en directo no se notó para nada. Entró con una naturalidad pasmosa, como si llevara años ahí. Un auténtico conciertazo, oscuro y magnético.


Y para cerrar la noche, la banda que todos esperaban: Mefistopheles, en plena primera gira europea y con una expectación enorme a sus espaldas.

Si en disco ya suenan poderosos, en directo suben varias marchas de golpe. La sala entera se rindió desde el primer minuto, y no es para menos: el nivel de guitarra de Gabriel Ravera impresiona de verdad. Técnicamente brillante, agresivo cuando toca, atmosférico cuando quiere —una demostración total de por qué vienen arrollando donde pisan.

La respuesta del público fue inmediata: pogos constantes, una densidad casi física en el aire y la sensación colectiva de estar ante algo especial. Un cierre perfecto.

Lleno absoluto, bandas en estado de gracia, visuales hipnóticas, público encendido y un ambiente que solo se consigue en los eventos hechos con cariño y honestidad.
Los colectivos Bergidoom Fest y Stone Fest montaron una velada que Oviedo tardará en olvidar.

Y nosotros también.

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