- Director: Phil Lord, Chistopher Miller
- Guión: Will Tracy
- Fotografía: Graig Fraser
- Reparto: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Lionel Boyce, Ken Leung
- Año: 2026
No suelo conectar especialmente con el cine familiar, y menos aún cuando viene envuelto en grandes presupuestos y vocación de blockbuster. Pero Proyecto Salvación ha sido una excepción rotunda: pocas veces me lo he pasado tan bien en una sala de cine.
Lo que consiguen Phil Lord y Christopher Miller es puro entretenimiento en el mejor sentido de la palabra. Sus dos horas y media pasan volando, con un ritmo y una capacidad de asombro que hacen que uno salga del cine con la sensación de haber disfrutado como un niño. Y no es una exageración: hay algo aquí que remite directamente a E.T. en nuestra infancia, una especie de actualización moderna en la que la ciencia ficción sirve de vehículo para hablar de algo mucho más esencial.

Porque, en el fondo, Proyecto Salvación es una historia sobre la necesidad de comunicarnos, de entendernos, de tender puentes incluso en los contextos más improbables. Y ese subtexto, hoy más vigente que nunca, es lo que eleva la película por encima de un simple espectáculo.
A nivel técnico, el despliegue es impecable. Todo luce con una precisión y un gusto visual que nunca cae en lo excesivo: es una película preciosista, sí, pero también tremendamente cálida. La historia, basada en la novela Proyecto Hail Mary de Andy Weir, funciona de maravilla, combinando emoción, humor y aventura con una naturalidad envidiable.
Y en el centro de todo, Ryan Gosling, que entrega una interpretación sobresaliente, llena de matices y carisma, sosteniendo el peso emocional de la película sin esfuerzo aparente.

Sin duda, Proyecto Salvación es una de las películas del año para disfrutar en el cine. De esas que te recuerdan por qué, a veces, sigue mereciendo tanto la pena sentarse en una butaca y dejarse llevar.
