Entre tumbas y riffs
Desde que descubrí a Green Lung, me declaré fan. Así que la llegada de Necropolitan venía acompañada de unas expectativas bastante altas. Después del enorme impacto de This Heathen Land, un disco que terminó colocando a los ingleses en primera línea de la escena, tocaba comprobar hacia dónde podía llevarles su siguiente paso.
Y la respuesta no ha podido ser mejor.
Tras la introducción de Open the Hellmouth, Dance to the Grave entra como una apisonadora. Era uno de los temas que ya conocíamos, pero escuchado dentro del disco adquiere todavía más fuerza. Esas guitarras potentes te atrapan desde el primer momento y dejan claro que Green Lung no ha venido a bajar el nivel.
Todo lo contrario.
Lo que viene después es una sucesión de temazos en la que resulta difícil encontrar un momento de descanso. Black Magick Radio, Necropolitan Line, Evil in This House, Ozymandias… el disco avanza con una seguridad tremenda, combinando riffs pesados, melodías pegadizas y ese carácter teatral y oscuro que Green Lung ha convertido ya en una identidad propia.
Pero Necropolitan cambia también el escenario.
Si This Heathen Land nos llevaba por el folclore, los bosques y las leyendas de la Inglaterra más rural, aquí la banda se adentra en la cara más oscura de Londres. Cementerios victorianos, estaciones subterráneas, ocultismo, muerte y viejas historias enterradas bajo una ciudad que parece guardar demasiados secretos.
Y Green Lung vuelve a convertir todo eso en música.
Hay algo tremendamente absorbente en cómo la banda consigue que los riffs parezcan formar parte de ese paisaje. Black Magick Radio tiene ese aire de canción rescatada de algún rincón oscuro del pasado, mientras Evil in This House vuelve a demostrar hasta qué punto pueden hacer convivir el rock pesado, la melodía y ese punto sobrenatural que atraviesa todo el álbum. Ozymandias, por su parte, se convierte en otro de esos momentos en los que la banda parece crecer todavía más, llevando el disco hacia un terreno épico y envolvente.
Y quizá ahí esté una de las claves de Necropolitan, Green Lung ya no necesita demostrar que sabe hacer esto, lo domina.
Las guitarras, los teclados, la voz de Tom Templar, la sección rítmica… todo parece ocupar exactamente su lugar. La producción de Tom Dalgety, grabada en Rockfield Studios, mantiene esa sensación física y directa que hace que los riffs tengan espacio para respirar sin perder contundencia.
El resultado es un disco potente, absorbente, abrumador por momentos y tremendamente disfrutable, una auténtica maravilla.
Llegaba a Necropolitan con muchas ganas de que Green Lung estuviera a la altura de todo lo que habían conseguido con This Heathen Land y no solo lo ha estado, Necropolitan confirma que aquella sensación no era pasajera.
