• Director: Zach Cregger
  • Guión: Zach Cregger
  • Fotografía: Larkin Seiple
  • Reparto: Josh Brolin, Julia Garner, Alden Ehrenreich, Austin Abrams, Cary Christopher, Benedict Wong, Amy Madigan
  • Año: 2025

Weapons crece como un ente narrativo plural, hecho de capítulos que se ramifican desde cada personaje. No son simples fragmentos: son cámaras de tensión, pequeños ecosistemas donde la historia respira distinta según quién la habite. Esta estructura, lejos de romper la película, la vuelve más intrincada, más viva, como si cada perspectiva fuera una raíz que se interna en la oscuridad para encontrarse con las demás.

En medio de esa red late la presencia inolvidable de la tía Gladys, interpretada con una fuerza inquietante por Amy Madigan. Aquí la villana no es un arquetipo, ni un monstruo obvio, ni una figura de catálogo. Al contrario: su extravagancia es tan singular que escapa a cualquier molde. Gladys es incómoda, imprevisible, deliciosamente rara, y precisamente por eso se vuelve inolvidable. Cada gesto suyo altera la atmósfera, cada aparición es un pequeño cortocircuito narrativo. No es una villana: es una anomalía con rostro humano.

La atmósfera que rodea toda la película es viscosa, densa, de esas que parecen impregnarse en la ropa. Hay algo frustrante en su ritmo, en su forma de dejar preguntas abiertas como heridas sin cerrar. La oscuridad no se limita a los tonos de pantalla: habita en la tensión emocional, en la sensación de que algo se está moviendo debajo del relato. Y cuando el ambiente parece insostenible, Weapons libera un humor negro glorioso, tan ácido y perverso que corta la tensión solo para dejarla arder después. Es un humor que no suaviza—acentúa. Te ríes, sí, pero con la sensación de que la risa también es un síntoma.

En la silla de dirección, Zach Cregger confirma aquí lo que ya apuntaba en Barbarian y en La acompañante: una mirada para el terror que se aleja de lo convencional, que apuesta por lo extraño, por lo arriesgado, por lo que no tiene nombre todavía. Con Weapons se consolida como una de las voces más estimulantes del género, parte de esa corriente reciente que comparte respiración con Ari Aster y Jordan Peele, tres autores que están empujando el terror hacia rincones nuevos y retorcidos, llenos de personalidad y ambición. Un momento magníficamente fértil para quienes disfrutan de un miedo que piensa y sorprende.

Weapons es, al final, una película que no progresa: se infiltra. Su misterio gotea, su humor muerde, su estructura te obliga a mirar dos veces, y la tía Gladys—con la energía siniestra y fascinante de Amy Madigan—se queda pegada en la memoria como un eco raro y persistente.

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